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Restos de alimentos que puedes utilizar como abono

Estos son los restos de alimentos que puedes utilizar como abono.

Fertilizantes caseros.

Café.

Los posos de café contienen alrededor de un 2% de nitrógeno, 0,06 % de fósforo y 0,6 % de potasio en volumen. También contienen otros muchos micronutrientes como calcio, magnesio, boro, cobre, hierro y zinc.

Puedes espolvorearlo en la tierra en una capa de medio centímetro y trabajarla con las manos.

Como ventaja adicional, muchos jardineros dicen que los granos de café pueden actuar como repelente de plagas para caracoles y babosas.

abono
Sustainable and zero waste living. Vegetable waste in recycling compost pot. Top view. Copy space. Peeled vegetables on chopping board, white compost bin on blue background. Recycle kitchen waste

Cáscaras de huevo.

Las cáscaras de huevo contienen calcio, que juega un papel muy importante en la fuerza y el grosor de las paredes celulares de las plantas. Las cáscaras de huevo picadas contienen en promedio un 39,15 % de calcio, 0,4 % de nitrógeno y 0,38 % de magnesio.

Puedes lavar las cáscaras de huevo o dejarlas secar al sol. También puedes hacer un fertilizante líquido usando tus cáscaras en un frasco lleno de agua. Después de cuatro semanas en el agua, estará listo para empezar a fertilizar.

Añade una taza de esta mezcla a 5 litros de agua y riega tus plantas.

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Para un fertilizante seco, coge las cáscaras de huevo secas y mézclalas o aplástalas. La cáscara de huevo en polvo acelerará el proceso de fertilización. Ya sea en polvo o en pequeños trozos, espolvoréelas en la tierra alrededor de tus plantas. Te recomendamos que uses 4-5 huevos por cada planta que quieras fertilizar. Mezcla las cáscaras con la tierra y añade agua.

Leche.

La leche contiene los tres ingredientes comunes que se encuentran en los fertilizantes. Como todos sabemos, también es una fuente saludable de calcio. Los investigadores han sugerido recientemente que se puede usar como sustituto de los fertilizantes en las granjas.

Para usar la leche como fertilizante, combina un 50 % de leche o leche en polvo con un 50 % de agua. Vierte la mezcla alrededor de las raíces de la plantas para obtener mejores resultados. También puedes aplicar la solución en las hojas de las plantas usando un pulverizador.

Pescado.

El uso de los restos de pescado como fertilizante ayudará a proporcionar los tres nutrientes comunes que se encuentran en el fertilizante. Los peces son especialmente buenos para aumentar el nitrógeno.

Puedes moler los restos de pescado para hacer tu propio fertilizante. Mételo en la tierra y entierra los trozos de pescado junto a las raíces de las plantas.

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Alternativamente, puedes hacer una mezcla que contenga una parte de pescado, tres partes de aserrín y una botella de melaza sin azufre. Pon estos ingredientes en un recipiente con tapa durante unas dos semanas hasta que el pescado se descomponga. Asegúrate de remover la mezcla diariamente.

Cuando este listo para usar esto en tu jardín, puedes usar alrededor de una cucharada de la mezcla por cada 5 litros de agua. Puedes rociarla en las hojas de tus planta o en su base.

Cáscaras de plátano.

Las cáscaras de plátano pueden contener hasta un 42 % de potasio y hasta un 25 % de fósforo. Otros nutrientes beneficiosos de la cáscara incluyen calcio, magnesio y azufre.

Hay varias maneras de usar las cáscaras de banana como fertilizante para tu jardín o huerto. Puedes ponerlas en remojo dentro de un frasco y usar el agua del frasco como fertilizante.

Si las tienes dentro del frasco, asegúrate de que las cáscaras de plátano estén completamente sumergidas o de lo contrario se volverán mohosas. Mantén las cáscaras de plátano en el agua durante una semana. Puedes usar esta mezcla con cinco partes de agua y regar tus plantas como lo harías normalmente.

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Alternativamente puede secar las cáscaras un día al sol y trocearlas en pedazos pequeños. Añádelas a la tierra en cualquier lugar de la superficie a unos 5-10 cm de profundidad.

La naturaleza no entiende de residuos.

En primavera, cuando la naturaleza empieza a despertar del reposo del invierno, nos podemos preguntar: ¿cómo es posible que año tras año se restablezca el crecimiento? El secreto se halla en los procesos de economía circular de la naturaleza, mediante los cuales las plantas y los animales devuelven al ciclo natural todos aquellos elementos que han producido a lo largo de su desarrollo. Con la ayuda de la radiación solar y mediante la combinación de dióxido de carbono (CO2), agua y elementos nutrientes, las plantas producen todas aquellas sustancias necesarias para su crecimiento y desarrollo hasta la formación de frutos y semillas.

El humus – el ejemplo del bosque caducifolio.

A finales de verano se cierra el ciclo anual de producción de materia vegetal y con ello el proceso de crecimiento. En otoño, los colores del bosque anuncian la caída de las hojas. La vida se retira de la copa de los árboles hacia el suelo para invernar. La hojarasca, que cubre el suelo del bosque formando una espesa capa, constituye junto con restos de corteza, ramitas, excrementos animales y hierbas marchitas, la base alimentaria para millones de seres vivos que habitan en el suelo.

La vida en el suelo y el humus.

En un puñado de suelo hay más seres vivos que personas en todo el planteta. Multitud de especies de bacterias del suelo, algas, hongos, así como lombrices de tierra, cochinillas, ciempiés, multitud de insectos y sus larvas representan una especie de organismo digestor de los restos vegetales muertos. Estos seres vivos actúan de manera especializada en diversos niveles de descomposición y recomposición de la “basura” orgánica y la transforman en suelo (en latín: humus).

Mediante la mezcla de sustancias orgánicas con partículas minerales y arcilla del suelo, se forman materiales húmicos y estructuras de suelo estables. El humus es la base de la fertilidad continuada del suelo.

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Si a finales de primavera apartamos con cuidado la capa superior de la hojarasca, debajo de ésta encontraremos una tierra de color marrón oscuro, rica en humus, de textura esponjosa y con un olor suave característico. Los nutrientes que se habían acumulado en los componentes vegetales muertos han sido extraídos por los organismos del suelo, redistribuidos de nuevo en el humus y se hallan nuevamente a disposición de las plantas. De esta manera se ha cerrado el ciclo de la materia y se asegura la continuidad del suelo del bosque.

¿Qué es compostar?

Compostar significa someter la materia orgánica (en nuestro caso, restos orgánicos de la cocina y del jardín) a un proceso de transformación natural hasta obtener un producto, el compost, de gran calidad como abono orgánico, ya que además de su función como fertilizante, mejora la estructura del suelo aportando materiales húmicos que pueden compensar las pérdidas debidas a actividades antropogénicas.

El proceso es prácticamente el mismo que tiene lugar en los suelos naturales de los bosques caducifolios con una aportación importante de materia orgánica y, como en éstos, el resultado es la formación de “compost-humus”. Sin embargo, en nuestro caso, el del compostaje, la cantidad de organismos que participan en el proceso de transformación de los restos orgánicos es significativamente superior a la de los suelos naturales, razón por la cual podemos transformar en poco tiempo una gran cantidad de materia orgánica.

Se trata de un caso especial de compostaje que se basa en la actividad de una variedad extremadamente activa de lombriz de tierra (la lombriz roja de california), capaz de consumir y digerir en poco tiempo grandes cantidades de materia orgánica. En el “vermicompostaje” participan también los otros seres vivos propios del proceso de compostaje común. Pero la presencia de lombrices nos permite descomponer pequeñas cantidades de restos orgánicos a una gran velocidad, evitando procesos indeseables de descomposición anaeróbica (putrefacción o fermentación).

El vermicompostaje se realiza en recipientes cerrados y sólo necesita un volumen inicial de masa “infectada” con lombrices. A partir de ahí, y debido a su gran capacidad reproductiva, la población de lombrices crece y se estabiliza en relación con la aportación de materia orgánica.

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Mientras que el compostaje común necesita unas mínimas condiciones de espacio y suelo natural, el vermicompostaje nos permite generalizar esta actividad y posibilita el compostaje de gran parte de la basura orgánica domiciliaria en la misma vivienda.

Modelos de compostaje.

Según la estructura urbana, el tipo de construcción o vivienda y la existencia o no de jardines o espacios verdes se pueden seguir distintas vías:

  • Compostaje individual: en el propio jardín, terraza, balcón, incluso en el interior de la vivienda. Se desarrolla como una actividad lúdica, estrechamente ligada al bricolaje y la jardinería. Representa una experiencia personal de cerrar el ciclo de la materia en el propio jardín o vivienda. En el caso de viviendas con jardín o terraza permite la reutilización en origen.
  • Compostaje colectivo: en espacios libres o ajardinados comunitarios de conjuntos de viviendas, en espacios públicos, escuelas y similares. Requiere un mínimo de organización. Tiene un componente social de cohesión, mediante una actividad colectiva de preservación del medio ambiente. En principio permite la reutilización en origen en el espacio ajardinado comunitario.
  • Compostaje descentralizado específico: de residuos de poda de jardines públicos, en cementerios, hospitales, centros cívicos, etc… Representa una actividad laboral como cualquier otra a cargo del personal de cada institución en concreto. En principio permite la reutilización en origen en el espacio libre.
  • Compostaje centralizado: de materia orgánica proveniente de la recogida selectiva domiciliaria. Requiere la infraestructura municipal de recogida y la construcción de plantas de compostaje municipales como instalaciones centrales de gestión de residuos.

El rol del compostaje en la gestión de residuos.

Los procesos de revaloración y reciclaje que encontramos en la naturaleza nos sirven como modelo para el compostaje de los restos de cocina y de jardín, pero éste es también un elemento imprescindible en la planificación y gestión de residuos. Los principios de una política de gestión de residuos orientada con criterios ecológicos son:

  • Evitar o minimizar.
  • Reducir.
  • Reciclar.

Los residuos. Una condición previa importante para la correcta revaloración de materiales viejos es la separación adecuada en origen. El objetivo es limitar al máximo la cantidad de residuos que no son posibles revalorizar.

La producción de residuos por persona en Barcelona es aproximadamente de 1,2 Kg por habitante y día (unos 438 Kg por persona y año). Cerca del 30% es materia orgánica que puede separarse en origen y ser compostada. El compostaje es, así, no solo el sistema más eficiente para la producción de humus, sino un elemento clave en la gestión correcta de los residuos y una activa aportación a la protección del medio ambiente.

Los diferentes modelos y sistemas descritos en esta guía no son excluyentes. En ciudades donde se impulsa de manera decidida y consecuente el compostaje encontramos, cada vez más, un desarrollo paralelo y una combinación de todos ellos.

El valor ecológico del compostaje.

  • El compost mejora la estructura del suelo y contiene todos los nutrientes necesarios para un crecimiento saludable de las plantas;
  • Los nutrientes se liberan lentamente, de lo que resulta una aportación continua de éstos;
  • El compost substituye al fertilizante o abono artificial, reduciendo así el consumo de estos productos y los efectos contaminantes asociados a su producción y uso;
  • El compost se puede emplear como substitutivo de la turba, con lo que se contribuye a la preservación de las marismas y turberas;
  • Una correcta aplicación del compost evita el crecimiento de malas hierbas y por lo tanto mejora las condiciones para hacer jardinería;
  • El compostaje en origen representa la manera más importante de reducir el volumen de la bolsa de basura, con la consecuente reducción de las necesidades de recogida y tratamiento y las emisiones asociadas.

Tanto desde el punto de vista económico como ecológico (ausencia de transporte y necesidad tecnológica y, por lo tanto, consumo muy bajo de energía) hay que dar preferencia al compostaje en origen, individual o colectivo, y fomentar en las instituciones adecuadas el compostaje descentralizado.

El compostaje en origen representa, por lo tanto, la aportación posiblemente más importante que a nivel individual cada uno de nosotros puede hacer para preservar el medio ambiente.

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Fuente y creditos:ecoinvento

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